domingo, 5 de julio de 2015

Bitácora N°2 del 2°Bim: "De Llanavilla al San Agustín"

El sábado 04 de Julio llegaron los niños de Llanavilla al colegio, como salón planeamos una jornada para ellos, que fue planeada días antes. En un principio esperamos chicos de todos los grados, pero después nos informaron que solo serían los niños de tercero, cuarto y quinto.
El sábado llegó, yo desperté a las 9, debíamos encontrarnos en el colegio a las 10:30, sin embargo no me sentía muy bien, me dolía la cabeza; de todas manera decidí ir a apoyar con la actividad por que inclusive era líder de uno de los equipos, por lo que no podía fallar.


¿En qué medida puedo afirmar que realmente estoy comprometida con el proyecto?
Al llegar al colegio, había sol, esto hizo que mi dolor de cabeza aumente, en un comienzo llegué positiva y con ganas de hacer las cosas, pero poco a poco esas ganas se iban yendo. Y es que me pareció que no estábamos bien organizados y que realmente mi presencia ahí no contribuía en nada; y es que comparado con ocasiones anteriores, en esta oportunidad no aporte casi nada, mi aporte durante la organización fue mínimo, comparado en otras ocasiones, cuando dictamos clases, ahí me preocupo más por hacer los sílabos, materiales, etc. Me puse a pensar un poco porque es que cuando dictamos clases me involucro más que en una jornada que es organizada por todo el salón y pues pienso que es justamente eso, el hecho de que la organizan más personas, por lo que creí que realmente no me necesitaban y decidí no aportar, a diferencia que en el grupo de 4 personas que enseñamos a quinto, considero que ahí si me necesitan por lo que mis aportes son muy importantes. Al darme cuenta de esto, supe que esta mal lo que hago y que si bien probablemente en una actividad organizada por todo el salón no puedo tener el protagonismo en las actividades como la tengo cuando enseño pero igual debería aportar y ayudar, porque siempre hay algo que hacer y en algo en lo cual ayudar.
Luego de haber estado sentada pensando esto mientras los niños jugaban fútbol, fueron separados en tres grupos, como mencioné anteriormente, yo era líder de uno de los grupos por lo que decidí dejar mi dolor de cabeza a un lado y ayudarlos a crear un nombre y una barra, y es que pensé en ellos, quería que disfrutaran de esa jornada. En ocasiones el dolor de cabeza me ganaba, por lo que dejaba de involucrarme por momentos hasta esperar que se me pase un poco.
Finalmente la jornada acabó con un circuito que me gustò bastante ya que ví que los niños realmente lo disfrutaron y además mi grupo ganó lo cual me alegró bastante. Llevamos a los niños a que tomen agua y se laven las manos para que  disfruten su refrigerio y vayan de regreso a casa.


Experiencias:

  • Conocerse, aceptarse y superarse: Realmente me di cuenta en qué estaba fallando, y es que solo me gustaba ayudar cuando sentía que realmente mi aporte era importante, por lo que decidí que debía cambiar esa idea que tenía y ayudar al grupo siempre independientemente de cual sea la ayuda o aporte que me toque realizar.
  • Siente con la iglesia y el mundo: Participar y realizar actividades para los niños del colegio Santa Rosa de Llanavilla con el fin de que tengan un sábado diferente, con actividades divertidas pero que los estimule a utilizar el inglés, es un claro ejemplo de sentir con la iglesia y el mundo.