El martes 20 fue mi segunda visita a San Juan de Dios, en esta oportunidad tenía la inducción, es decir nos iba a explicar la historia de la clínica, los lugares, como funciona, etc.
La inducción empezó a las 9 de la mañana, por lo cual tuve que levantarme a lo que yo denomino super temprano en temporada de vacaciones, a las 8 de la mañana. Llegue a la clínica con cara de sueño, pero conforme iba descubriendo aspectos de la clínica, me iba interesando más. Me intereso mucho el hecho de que San Juan de Dios a pesar de ser un lugar necesitado, tiene en sus principios ayudar a otros lugares, personas, entidades fuera de la clínica.
En esta inducción me indicaron que a cada voluntario le dan un área específica en la cual debe apoyar. Sin embargo esta área la daban cada fin de mes, debido a esto hasta que sea fin de mes, yo iba a apoyar a una área que no sería la definitiva para mi.
Culminó la inducción y podría afirmar que ya conocía la clínica al derecho y alreves, debido a esto es que en mi tercera visita, el jueves 22, ayude en la parte de informes. Fue una experiencia divertida, conocí a Andrea que estaba reemplazando a Mónica( la encargada de informes). Andrea me contó que en la clínica todos se dan una mano, ella trabaja en la parte administrativa de la clínica, sin embargo Mónica tuvo una emergencia y le pidió a Andrea que la cubra por un tiempo. Este acto me pareció admirable y de compañerismo; Andrea fue muy amable conmigo, me tuvo paciencia y me dijo todo lo que debía hacer, especialmente como lidiar con las personas que vienen un poco desesperadas y testarudas.
La cola de informes era larga, así que mi labor era ayudar a las personas que estaban en la fila. Lamentablemente no podía ayudar a todos, ya que había cosas que únicamente podía realizar Andrea; sin embargo podía ayudarlos en cosas simples como indicar a los lugares donde deben ir, donde pagar, que pasos realizar para sacar un cita, etc. Un señora vino desesperada hacia mi diciendome que su hija se extravió, sentí su desesperación y preocupación, por lo que juntas buscamos a su hija, la clínica estaba llena de gente, por lo que pedí a la señora que guardara la calma. Llamamos a los de la puerta de entrada y que no dejen salir a niños solos, después nos pusimos a buscar por todos lados, finalmente la pequeña Camila estaba en la zona de terapias divirtiéndose, su mamá al borde de las lágrimas se alegró mucho de encontrarla, al igual que yo.
Las tres horas pasaron rápidamente, me encantó ayudar en informes, me gusto poder ayudar a las personas, en cosas simples, pero ayudé, pude ver distintas realidades, desde gente feliz porque alguien de su familia dio a luz y buscaba las salas de parto, hasta personas desesperadas por conseguir algún cupo para sacar cita para las terapias de sus hijos.
Todos los sábados había reunión de voluntarios, el sábado 24 yo asistí, aquí vi a la mayoría de voluntarios, había un aproximado de 30 personas. En esta reunión hablamos sobre nuestros objetivos como voluntarios, asimismo compartimos nuestra experiencia de la chocolatada en el albergue de la clínica por navidad a los voluntarios nuevos. Asimismo decidimos que se designe un coordinador para cada día, este se encargaría de ver las asistencias de los voluntarios.
Experiencias:
Se compromete y esfuerza: a pesar de la flojera o el cansancio, me despertaba a una hora que para mi es muy temprano con tal de llegar puntual a las reuniones.
Trabaja en comunidad: cuando ayude en informes, trabaje junto a Andrea y en la reunión de voluntarios, todos juntos decidimos nuestros objetivos y los coordinadores de cada día.
Siente con la iglesia y el mundo: Ayudar a los pacientes de la clínica de San Juan de Dios que en su mayoría son personas que tienen pocos recursos y este acto es importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia.




